Neumonía.

Dr. J. Guerrero-Fdez.
Hospital infantil La Paz. Madrid
Fecha del artículo: Enero 2002. ACTUALIZADA Noviembre 2002.

¿Qué es? ¿por qué aparece?

Es la infección de una parte o de todo un pulmón (a veces los dos). Puede ser causada por microorganismos de muy diversa índole. En el niño sano son, fundamentalmente, bacterias y virus los principales gérmenes causales. Rara vez puede ser causada por hongos o parásitos y, si sucede, suele ser en niños inmunodeprimidos (con defensas muy bajas como sucede en el SIDA o en los niños con cáncer tratados con quimioterapia)).

La neumonía, también llamada, vulgarmente, pulmonía, habitualmente no es grave (salvo en inmunodeprimidos) y puede tratarse en casa sin temor a que hayan complicaciones. No obstante, deben diferenciarse las neumonías producidas por virus (virus de la gripe, virus respiratorio sincitial, etc) que suelen tener poca trascendencia y que no requieren de tratamiento antibiótico, de las producidas por bacterias que pueden ser algo más importantes (síntomas más evidentes) y requieren de antibióticos.

¿Qué síntomas produce una neumonía?

Sea cual sea la causa, la neumonía suele comenzar como un cuadro catarral (fundamentalmente las víricas) por lo que es frecuente que pasen varios días hasta que se diagnostica. Otras veces, un simple cuadro febril prolongado, un dolor abdominal o torácico, dificultad para respirar, decaimiento, inapetencia o vómitos acompañados de fiebre, pueden ser otros síntomas. En cualquiera de los casos la fiebre casi siempre está presente (puede que no en niños muy pequeños) y la tos es un síntoma muy común aunque puede faltar.


¿Cual es su duración?

Los síntomas suelen durar 1 o 2 semanas (algo más tiempo en las víricas).

Ante estos síntomas tan inespecíficos y que pueden confundir con un simple cuadro catarral ¿como puede llegar el Médico a diagnosticarla? Su pediatra podrá diagnosticarla, en algunos casos, mediante la auscultación de los pulmones (a la respiración aparece un ruido muy característico). En otros casos la auscultación es normal pero la sintomatología pertinaz en presencia de fiebre prolongada obliga a buscarla mediante una radiografía de torax.¿Cómo se ve una neumonía en la radiografía de tórax?

Se pueden ver de muchas formas aunque lo habitual es ver una mancha blanquecina que ocupa una parte del pulmón (es la zona infectada). Otras veces (al principio o cuando es vírica) no es fácilmente visible.

Otras pruebas a realizar son el análisis y el cultivo de sangre, el cultivo del esputo (en niños mayores), etc. No siempre son necesarias y son, tan solo, orientativas en casos dudosos.

¿Qué complicaciones tiene?

Aunque poco frecuentes, la neumonía (sobre todo bacteriana o por hongos) puede provocar dificultad importante para respirar que precise de ingreso hospitalario, un derrame pleural (se acumula líquido entre los pulmones y las costillas), etc.

¿Como se trata?

Si la sospecha es vírica no debe extrañarle que su Pediatra no emplee antibióticos, de hecho, constituye la actitud más correcta. Por otra parte, cuando la sospecha es bacteriana el tratamiento antibiótico es obligado. La humedad del ambiente, la ingesta de líquidos abundantes, el reposo y el control de la fiebre son otras medidas necesarias. En pocos casos este tratamiento debe llevase a cabo ingresado en el hospital donde los antibióticos serán administrados por vía intravenosa.

¿Debe acudir al colegio?

No. Debe permanecer en casa mientras dure el tratamiento.

¿Es contagiosa?

Sí aunque el grado de contagiosidad dependerá de la causa. Las neumonías bacterianas, a diferencia de las víricas, suelen ser poco contagiosas. No obstante, aunque una persona contraiga el virus o la bacteria causante, puede no haber infección o ser banal (un simple cuadro catarral, una otitis, etc).

La enfermedad puede contagiarse a través de la saliva, mediante la tos o los estornudos, de los utensilios de comida y los pañuelos usados.

¿Puede prevenirse?

Frente algunos gérmenes productores de neumonía hay vacunas (neumococo, haemophilus, tosferina). Si su hijo padece de neumonía puede prevenirse su propagación empleando cubiertos y vajillas exclusivos para él, evitando el contacto con objetos propios (pañuelos) y lavándose las manos frecuentemente.  El tratamiento antibiótico preventivo no está justificado ante un simple cuadro catarral pues determinan resistencias (las bacterias del ambiente se hacen insensibles al antibiótico)